El brazo sindicalista del actual Gobierno español estrena nueva función en la pantomima engañabobos para mantener sus privilegios a costa del pueblo allanado (sería ya equívoco y sarcástico hablar de "trabajadores" con cinco millones de parados): insinuación de "huelga general" para simular enfado por las medidas "antisociales" que pretenden atajar, al rancio modo canalla y oligárquico, la ruina a que nos han llevado. ¿Huelga general? ¿Para qué? ¿Para cambiar de medidas? Nos tienen cogida la medida; de eso no cabe duda. La única medida urgente, radical y efectiva, tanto práctica como decente, sería exigir la dimisión inmediata del Gobierno y la convocatoria de nuevas elecciones. Su incompetencia es tan palmaria que se conoce hasta en Australia (en cuanto al fondo). Su mentira cínica y constante, inocultable (en cuanto a la forma, que es lo más grave). Aunque lloviera la riqueza, nada se arreglaría: ya la había, y se ha tirado por la borda, y sigue tirándose (ninguna medida justa y adecuada). Sería como seguir escanciando líquido en un tonel con el fondo roto. El problema es este Gobierno, que ahora se ve forzado, desde fuera de nuestras fronteras, a practicar la política exactamente contraria a aquella que supuestamente le define y por la que pidió el voto. Porque la Unión Europea, y hasta Norteamérica, no están dispuestos a consentir la amenaza de padecer la misma suerte que España por culpa de los mismos. Si el Gobierno actual tuviera un mínimo de vergüenza, se borraría del mapa que ha estado intentando borrar: España. Si no lo hace, es que carece de la más mínima decencia. No cabe otra "lectura" de la farsa como no sea la de la farsa misma y los que viven de ella a costa de los otros: los que trabajan, cobran poco y lo pagan todo; como en los viejos tiempos de antes del "socialismo". No cabe suponer que tenga lugar el cambio requerido, aunque no podamos dejar de esperarlo. Porque la demagogia no tiene ideología ni partido. Y el miedo a la verdad, que alimenta el prejuicio y la contumacia hasta la ruina consumada, tampoco. Mejor dicho: engañantes y engañados, el sistema de la indecente farsa, son todos siempre del PP: el Partido Propio.
"Una vida que no se examina no es propia de un hombre", hace decir Platón a su maestro en la Apología de Sócrates. Ambos sabían que el diálogo es el modo privilegiado de practicar el imperativo de conocernos para ser más auténticos. Pues los demás son nuestro espejo y nunca se aprende más que cuando se quiere mostrar algo.
ABSOLUTISMO GUBERNAMENTAL
No hallo tiempo para escribir lo que querría o como lo querría. Pero, como reza el refrán francés (citado por Hegel en sus Principios de Filosofía del Derecho), "lo mejor es enemigo de lo bueno". O, como suele repetir mi bendita madre, "no te arrepientas de lo que hagas, sino de lo que no hagas". Así que aquí va, sencillamente, una cosilla entre otras; al menos dormiré más tranquilo, aunque lo que querría es quitarle un poco el sueño a más de uno (y no me refiero sólo al físico). ¿Se han dado uds. cuenta, o quizá padezco alucinaciones? Me refiero al "talante" y las iniciativas absolutistas del actual Gobierno de España. Alineo unos cuantos indicios, si es que no pruebas, que deberían quitarnos el sueño a todos.
Una: la ministra de Sanidad ha dicho (se lo he escuchado por radio): "Sabiendo como sé lo malo que es el tabaco, no voy a consentir que los españoles sigan fumando". Más o menos. Con dos cosenos. Mamá Jiménez, la santísima Trinidad, a sus niños pequeños y traviesos.
Otra de la misma: se prepara nueva asignatura obligatoria en las escuelas: educación sexual. Remedo de las viejas manualidades, debe de ser. Para que sepamos qué nos traemos entre manos y otras partes del cuerpo. Para qué sirven los deditos y los ojitos, y dónde los tenemos.
Otra: la misma ministra, junto con la de igual da (sic: la de igual da que "no se sepa" científicamente si el embrión que alberga una madre es humano o vaya ud. a saber de qué especie: de todos modos, ante tamaña evidencia, conviene cambiar los principios mismos de la vida y transmutar la despenalización de un crimen por un "derecho"), ha financiado un video "didáctico" en desarrollo y aplicación de la nueva ley de "salud reproductiva y sexual", editado por la Cruz Roja, en el que se invita a los preadolescentes a practicar entre ellos (sin discriminación de sexo, por supuesto), todo tipo de prácticas sexuales, sexo anal incluido (como se sabe, ante ciertas denuncias, la Cruz Roja lo ha retirado enseguida admitiendo el "error" y pretendiendo, en misión imposible, exculpar por completo al ministerio). Véase: http://www.libertaddigital.com/sociedad/juego-subvencionado-por-sanidad-sexo-anal-y-juguetes-sexuales-para-alumnos-de-15-anos-1276386502/4.html
Otra de ministra, la de igual da (aunque da igual de qué ministra o ministro se trate, con este Gobierno): vamos a ir olvidándonos de leer cuentos como el de Blancanieves, porque son machistas y "sexistas" (por lo visto esto sí debe de saberse "científicamente"), así que ¡hala!: ya os iremos diciendo cuáles son las lecturas debidas y convenientes, españolitos, en sucesivos programas "educativos" según el superior saber y entender de este Gobierno (que parece salido de un cómic de Woody Allen, ya saben, el famoso "científico" que ha dictaminado: "Hay dos cosas importantes en esta vida; una es el sexo y la otra... no me acuerdo").
Basta con esto (y sobra, ampliamente). Me cuestiono: ¿qué entienden estas ministras, y su Presidente, por ministerios, gobierno, legislación, poder estatal? ¿Creen que pueden administrar, prohibir y mandar todo lo que se les ocurra a ellos, "científicamente", que está bien, que es lo correcto? ¿Saben lo que es absolutismo, totalitarismo, despotismo paternalista? ¿Saben lo que es libertad, diferencia, pluralidad, democracia? ¿Conocen "científicamente" la diferencia esencial entre la "democracia popular" de Stalin o Fidel Castro, o la "democracia orgánica" de Franco, y un Estado, como el nuestro, "democrático de Derecho"?
Lo grave, crucial y decisivo no es esto, de todos modos, sino esto otro que también cuestiono: ¿saben los españoles la finalidad y los límites de un Estado moderno, fundado en la inviolable libertad y autonomía de ciudadanos iguales en la dignidad y la responsabilidad de investigar y decidir ellos mismos qué es conveniente para su vida y qué hacen con ella? ¿Saben, sabemos, recordamos que el Estado que contratamos a nuestro servicio, y cuya relativa soberanía es delegada y representativa, debe limitarse a garantizar que todos respetemos la libertad de todos, es decir, el Derecho que nos limita para que todos podamos ser todo lo libres que podemos, ni más ni menos? ¿Hemos olvidado, si alguna vez hemos aprendido, que el "bien común" que ha de procurar el Estado no es sino el mínimo común denominador del respeto recíproco, y que todo otro bien es asunto privado o abierto al público de modo libre y espontáneo, pero vetado a la Administración "pública" o el estamento político del Estado?
Tremenda perspicacia la de George Bernard Shaw: "la democracia es el sistema que garantiza que un pueblo no pueda tener un gobierno mejor del que se merece". O, mejor, necesita.
EDUCACIÓN: LO ACTUAL Y LO CLÁSICO
Ahora nos dicen que va a procurarse un pacto de Estado por la educación; ahora que, como en Economía, la situación no es de "desaceleración" ni de crisis, sino de auténtica ruina que padeceremos ya inexorablemente durante más de una generación. No hace mucho, cuando se estaba cociendo la vigente LOE (Ley Orgánica de Educación), que no es sino la LOGSE recocida, envié al Parlamento y al Senado un escrito en que ofrecía mi visión razonada sobre la crisis educativa, aplicando al presente principios clásicos (de valor perenne) que no precisan innovación alguna (renovación, en todo caso) sino recuerdo, conservación y sostenimiento más acá de los vaivenes modernistas (de la moda) de la sociedad y la pedagogía. Aquí os lo transcribo a todos, ya que lo que reivindica no tiene fecha de caducidad, aunque sí requeriría el aviso de "asumir preferentemente antes de" pasado mañana; es decir: cuanto antes.
MOSTERÍN Y EL ABORTO
En la campaña gubernamental para la nueva ley del aborto, la ministra Bibiana Aído expresó la tesis fundamental con que pretende avalar su propuesta revisionista sobre el principio mismo de la vida humana, manifestando que el feto es un ser vivo pero que no hay evidencia científica de que sea un ser humano. La verdad es que para un punto de vista "científico" al respecto no cabía esperar de esta "miembra" del Gobierno una dilucidación mínimamente competente. Tal es, en cambio, la que pretendió ofrecer en El País hace unos meses el filósofo catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia, así como Profesor Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Jesús Mosterín (http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obispos/aborto/castidad/elpepiopi/20090324elpepiopi_11/Tes). De él cabía esperar un esclarecimiento apropiado. Sin embargo, está claro que el prejuicio infundado que obnubila el juicio no es privativo de las gentes incultas. Aunque sí sean privativos algunos medios de comunicación para quienes siguen su línea ideológica (?). Así, El País se negó diplomáticamente a publicar esta réplica que escribí pero que, gracias a Internet, no quedará reprimida. Os la ofrezco a continuación, para quien quiera pensar y ser realmente crítico sobre este punto de vital importancia (nunca mejor dicho).
DIÁLOGO CRÍTICO Y CIUDADANÍA
El término "diálogo" padece hoy, no menos que tantos otros venerables términos, un uso inflacionario que desdibuja su genuino contorno conceptual. Con ser el medio fundamental de la imprescindible comunicación humana, ni su teoría ni su práctica corrientes están a la altura de su significación, no obstante ser la categoría central de una filosofía contemporánea que se encuentra entre las más difundidas y estimables, la del alemán Jürgen Habermas (así puede comprobarse en su principal obra sistemática, Teoría de la acción comunicativa). Su importancia afecta a la vida tanto personal como colectiva. Bien merecía, pues, una meditación como la que leí en un contexto público en mi ciudad de Granada (http://www.laopiniondegranada.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009013100_36_102524__Ciudadanos-Club-Constitucion) y ofrezco a continuación.
LA VIDA, ANTE TODO
Es la última de las convicciones a que he llegado. Pero, por su importancia objetiva y su actualidad polémica, es la primera que quiero compartir y exponer al diálogo. La vida es el marco fundamental para cualquier otro valor o problema; para cualquier vivencia (nunca mejor dicho y valga la redundancia). De ahí que cuente como el primero de los Derechos Humanos y de nuestra Constitución. Claro que este derecho no puede tener otro sentido que el de conservarla en cualquier ser vivo de la especie humana que ya la tenga, así como el deber de respetarla: ni los pensamientos ni los espectros son sujetos de derechos. Mi sucinta reflexión sobre este asunto, en que he intentado reunir los principales argumentos contra el aborto, ha sido publicada por la revista madrileña Acontecimiento, órgano de expresión del Instituto E. Mounier (http://www.mounier.org/), pero como no sé aún colgar un pdf en el blog, os la transcribo aquí mismo. Creo que la trascendencia del asunto bien merece una revisión que convierta en juicio fundado los posibles prejuicios.
COMUNICANDO
"La precisa hace milagros". A remolque de la necesidad, pese a la desgana inicial, me presento hoy en la red cibernética, el cerebro informático planetario, como en su momento me avine a cambiar la máquina de teclear por el ordenador (había que preservar los dedos, conservar los bosques de donde sale el papel y, sobre todo, no despilfarrar el oro del tiempo). Entonces fue para no reescribir mil veces mi tesis doctoral. Hoy la necesidad es otra: la de comunicar las convicciones que he ido forjando y que sigo formando todavía sobre las cosas importantes de la vida, las que compartimos como humanos y como existentes actuales en nuestra particular circunstancia: España. Bajo la convicción y experiencia fundamental de que el mejor modo de llegar a convicciones es expresarlas, comunicarlas. Para quienes estén en su búsqueda, en cualquier etapa o recodo del camino (que se va haciendo al andar, como dijera Machado, don Antonio). Pues el que da recibe y "lo que no se da se pierde" (dice Dominique Lapièrre en La ciudad de la alegría, aunque también lo sabía don Antonio: "la monedita del alma, se pierde si no se da"); y no estamos en la vida para perderla sino para ganarla. Hoy empieza mi diálogo con todos vosotros (todos vamos estando ya en la red cibernética, muchísimo más que en las Academias, las librerías o las hemerotecas: un sueño realizado para lanzar los sueños camino de la realidad). Bienhallados, amigos. En el diálogo auténtico que entreteje lo mejor de la humanidad.
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